•Con el tiempo he aprendido a no creer en las palabras sino en las actitudes, porque a las primeras las rige la mente y las segundas son el reflejo de la esencia.
•Aprendí, que no es cierto que la primera impresión es la que cuenta, que se necesita mucho más que eso para crear un concepto.
•Aprendí, que no importa lo que digan, si no hago lo que siento me estoy traicionando y a la larga el precio que se paga por eso es muy alto.
•Aprendí a animarme, a arriesgarme, a jugarme y pelear por lo que creo que vale, porque eso me hace sentir realmente viva
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